miércoles, 14 de noviembre de 2007

El refugio de las luces

Siempre estarás solo, ni siquiera las multitudes mas cercanas podrán poblar tu corazón, ni siquiera todos los amaneceres del mundo podrán iluminar todos tus rincones. Es tu alma el hogar de todo el vacío del cielo. No busques mas llenar espacios, acéptate amplio. No busques el ruido de los besos, no tienes oídos para otra cosa que el silencio. La pobre compañía solo resaltara los momentos de despedida. Las personas que entren solo serán próximos fantasmas. Y te darás completamente a ellos, pero no. Nadie quiere espacios tan llenos de silencios. Ni siquiera pueden ver las estrellas en la noche, porque deberían buscar tus profundidades?. Mira los peregrinos a quienes das techo, almas deshechas, que solo buscan alejarse de la lluvia que los sigue. No traen nada en sus manos, y cuando se van, dejan dolor en el amor que les brindas. No deberías abrir tus puertas a todo el que las golpea, debes dejar de dar tus secretos ante las palabras correctas. Debes abrir mas los ojos y no buscar mas. Acéptate único. Se tu propia mitad faltante. Comparte contigo las alegrías y apóyate en las lagrimas, es tuyo el hombro mas cercano. La mezquindad no ha dejado en ti otra cosa que mas vacío, y lleno de voces pasadas para que te recuerdes los atisbos de alegría. Y depositas en estas luces pasajeras, todas tus esperanzas, que van muriendo porque son luces que solo quieren una noche sin lluvia. No puedes estar a su lado, no quieren tu compañía, no eres mas que una posada. Una pausa. Un árbol que brinda algo de sombra en las noches estrelladas. Un refugio. No esperes mas el amor, puesto que el amor no necesita refugio. El amor busca tierra fértil para echar raíces, y no le teme a las noches. El amor no va a golpear a tus puertas puesto que no necesita descanso. Deja de ser la última llamada antes de la alegría. Deja de ser lo que cure las heridas. Abre tus ojos. Cierra tus puertas. Afuera de ti esta el amor, mirando la noche. Y tu, esperas que entre y se encierre. Déjate, aléjate, haz como todos, sal de ti. Y como todos, fuera de ti, alejándote, encontraras la felicidad. Cerca, en la primera esquina, luego de ti.

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