miércoles, 14 de noviembre de 2007

Para mi amiga Cele (buenas visitas si las hay!)

A veces mis puertas se encuentran abiertas, donde solo el viento hamaca suavemente mi salida, a veces me visitan luces que no preguntan por llaves, y voltean mis paredes para conocer todos mis rincones. Me gusta la visita de almas que, descalzas, entran en mi y acomodo mis sillones para que descansen y se reconforten. He tenido mis tiempos de puertas cerradas, y quien cruzo todas mis salidas, las cerró al partir, para que nadie mas siguiera su camino. He tenido mis días claros donde me mostré como una pequeña vivienda, de pocas paredes, para que no fuera tan largo recorrerme. Y también he tenido tiempos de grandes habitaciones, llenas de pasillos donde es muy difícil encontrar la salida y mas difícil, encontrar un cuarto que invite a quedarse. Hoy recorro días donde aclaro mis ventanas para mirar un poco que pasa en mis veredas, y para que, quien se acerque, pueda ver un poco de mi interior. Hoy recorro mi camino, en busca de puertas sin llave, de luces descalzas, de ventanas claras. No espero visitas, pero solo para no esperar. Abro mis puertas a quien se que puede confiarles mi interior. Puedes pasar a visitarme, solo que no me avises cuando, y si esta abierta mi puerta, atravesa el umbral sin limpiar tus pies, pocas cosas como lo que arrastramos, puede decir algo de nosotros.

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