Debo aprovechar el poco tiempo que hoy me deja pensar. Antes de que vuelva el sueño a golpear y borrar todo lo que conozco, debo dejar una señal para cuando vuelva a despertar. Un mensaje que me diga quien soy. Un mensaje para la próxima persona que sea al despertar. Hoy saldré de mis sombras, hoy voy a crearme para ver quien soy. He aquí, estos serán mis brazos, y así será mi rostro. Ah, puedo ver, finalmente, mis recién creados ojos pueden ir mostrándome un mundo que aun no nace. Serán mis piernas lo suficientemente fuertes como para llevarme donde quiera, aunque creare todo a mi alrededor. Todo girara en torno a mi, y seré el centro del universo. Mi universo. Voy a tomar algunos colores donde escribiré mi nombre. Atrás esta oscuridad que todo lo invade, este silencio que dice en todo momento que algo debe pasar en otro lado. Voy a crear miles de luces, desparramadas en mi pelo, que iluminen a los viajeros. Y he aquí que sembrare miles de jardines donde cada una de las células que salen de mi, puedan vivir y cantar como ahora canto yo. Mi voz, siempre supuse que sonaría así. He aquí la primera melodía, la que acompañara a los sabios que descubran mis caminos. Voy a crear tiempo de sobra, hasta que todo este listo. Voy a armarme de una paciencia eterna. De todas mis creaciones, solo voy a mezquinar el tiempo. Será mi riqueza y yo diré cuanto debe pasar. Las horas me adornan y los días, que aun no existen, nacerán millones de veces hasta que alguien note que es lo único que sobra en toda esta oscuridad. Cerca de las luces, velare mis jardines, pero me esconderé detrás de años y años. Que mis criaturas crezcan y pueblen mis tierras. Y me nombraran su padre, y harán por mi los actos mas desquiciados. Y yo no los veré. Muchos jardines, muchas horas, mucha oscuridad. Nunca habrá tiempo suficiente en sus manos como para encontrarme. Y los atare a sus cuerpos y se perderán también por ellos. Y podrán inventar sus cantos y compartirlos. Millones de semillas, y debo cuidarlas a todas. Debo hacerlo todo antes del sueño. Aprenderán a esperar que les toque su turno para ser atendidas. Y cuando sean lo suficientemente maduras, será el tiempo de la cosecha. Debo rellenar de más tiempo en estos bordes, o no será suficiente. Muchos soles, muchas voces. Y mi canto, será tan sagrado que no será conocido por nadie. Debo velar por todos, debo estar atento. El sueño ya empieza a buscarme, debo terminar mi legado, mi propia herencia para mi próximo despertar. Debo suponer que seguiré siendo yo. Y también debo dejar que mis hijos sigan viviendo aunque yo duerma. Y que prueben sus alas, si las tienen. Y que caminen sus mundos, si tienen piernas. Buscando, siempre buscando al jardinero. Debo llenar mas luces, mis formas siguen abandonándome y deben tener un lecho donde crecer, y deben ser iluminados, criaturas de la luz. Las apartare de los mundos oscuros donde la noche cobro forma y donde pocos sonidos pueden ser escuchados. Criaturas de la noche, quizás sean los que compartan más mis pensamientos. Criaturas del día, sabrán quien soy, pero estaré muy dormido para verlas. El tiempo nunca me alcanza, vive perdiéndose entre los mundos que voy gestando. Debo haber dejado todo listo antes de que mis ojos desaparezcan. El mensaje más claro escrito en los destinos de millones de seres insignificantes. Ojala al menos uno de ellos germine y pueda resistir el tiempo en el que yo vuelva a la nada. Dormiré el tiempo que me lleve olvidarme quien soy. Debo dejarles suficiente tiempo para que puedan esperar mi retorno, o el retorno de quien sea yo al despertar. Y cuando lo haga, yo o el, veremos todo lo creado y sabremos que fue bueno hacerlo. Y veremos a estos hijos, ya grandes o vivos, y les preguntaremos quienes los dejaron allí. Y podremos cuidarlos y les daremos más tiempo. Para que resistan otras noches. Y así. Quienes aguarden el despertar, siempre podrán vivir una noche más. Y nos contaran quienes hemos sido en días anteriores. Debo dejarles tiempo, para que en el escriban mi historia. El tiempo no les debe faltar. Y aquí empiezo a sentir que soy solo una forma indefinida, y ya comienzo a olvidar mis nombres, y mis ojos ya no ven, y mis manos ya no me cubren el rostro. Aquí viene el sueño. Ojala que mis semillas encuentren su camino. Los veré al despertar, y si no soy yo, ustedes me dirán quien fui. Hasta el próximo despertar.
Su forma se fue diluyendo y cayó sobre la nada. Nuevamente volvía a ser el silencio. La noche. La quietud del espacio infinito. Empezó a cambiar algo en aquella tranquila celda. Algo había sobrevivido a la oscuridad. Algunos puntos de luz. El sonido de la vida, abriéndose camino. La fuerza de la fe de pequeñas criaturas que esperan el regreso de su jardinero. Solo para contarles quien fue. La memora de los dioses se escribe en el tiempo de sus hijos. Y mientras ellos duermen, esta en sus manos los destinos de los jardines.
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