miércoles, 14 de noviembre de 2007

Margaritas a los chanchos! ! !

Casi a menudo en ciertas partes del cielo, hay Ángeles que extrañan sus días de carne Y merodean sombríos los rincones mas obscuros del paraíso Dios tiene pensado para ellos días grises y solitarios en medio de otros Ángeles que pasean su felicidad. Hay nubes que suben mas de lo normal y dejan caer una suave llovizna sobre los Ángeles que mojan sus alas, y estas les pesan y no pueden volar. Dios no deja que esos días pasen pájaros por el cielo Y acerca tanto a la tierra su reino, que los Ángeles tristes pueden escuchar las voces de quienes alguna vez fueron sus pares. Cuentan que a veces, Dios, a modo de descuido, deja caer a una o dos almas a la cercana tierra. Estos Ángeles, beneficiados por la gracia, se convierten en seres luminosos que caminan el suelo junto a nosotros, almas terrenas. Y disfrutan el aire, y bendicen los días, y los pájaros les hablan de cosas que pasan mas allá de las primeras nubes. Reciben al invierno con las palmas hacia arriba y miran al sol con aire cómplice. Y cuando llueve, son mas felices aun, porque saben que es la caricia que Dios les envía, y mojan su cara y a veces pueden sentir sus espaldas pesadas. Estos seres, viven una vida normal, y permanecen hasta el final de sus días, repartiendo la inmensa luz de quienes han visto a Dios, y su alegría se esparce y se contagia su risa. Estos Ángeles que, conociendo el paraíso, extrañaban la tierra, dejan a su paso, un gusto por aprovechar el tiempo, un sentimiento de que la vida es frágil y nuestro paso breve. Estos Ángeles cambian nuestras vidas poniéndonos atentos a los seres y las piedras que crean este hermoso escenario. No importa cuanto tiempo tengamos contacto con ellos, siempre nos dejan esa sensación de que no son de aquí, de que no podrían ser tan felices sin saber algo que nosotros no sabemos. Estemos atentos a su paso y a su compañía y recibamos su luz, pero no intentemos retenerlos, todo el mundo esta dispuesto para que ellos lo disfruten quizás por ultima vez. Nosotros también, solo que no lo sabemos.

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