miércoles, 14 de noviembre de 2007
Otra de esas buenas historias mal escritas
"Volveré, y volverás a verme, detendré el tiempo en un solo beso, y así eternamente volveremos" Abandono la sala sintiendo que dejaba mucho mas que el pasado desecho, el pobre y oscuro futuro que lo apuraba a salir, poco podría hacer frente a los miles de sueños de un probable porvenir junto a la hermosa mujer a quien le había regalado su vida. Juntó sus armas que esperaban en la puerta, ansiosas por entrar en el combate, y partió junto a sus cortesanos, cortesanos que no sabían del amor, pero sabían del amor de Hamad por Velu, amor que había recorrido miles de campos de batalla, en cada espada hundida en la blanda carne enemiga, estaban los ojos de Velu, buscando en el horizonte el retorno del héroe incansable. Y en cada estocada mortal, el pulso firme de Hamad marchaban en el tiempo con un solo objetivo, volver, volver a la eterna amada Velu. El amor y la muerte marchaban juntos cegando miles de vidas, ganando miles de batallas. El amor dolía en el enemigo, porque sabían que Hamad no luchaba por poder, no era la codicia la que guiaba la espada mortal, era el amor. Y no había razón más noble que entrara en el sagrario a disputar la victoria. Si alguna vez el amor intervino a favor de la muerte, fue en la época de Hamad. Cruel amor que quito mil vidas y cerro mil corazones. Dicen que La Muerte acudió al reino de Hamad en los días que Hamah murió, y en agradecimiento por las almas que fueron enviadas a los turbios reinos oscuros, la muerte invito amable y gentilmente a Velu que se reuniera en los dominios del cielo, junto con su amado. Y las almas que yacen debajo del reino de Hamad y que sostienen sus paredes, pueden ver al héroe descansar junto a su amada, y ambos disfrutan de las riquezas que la Muerte agradecida dio a cambio de miles de vidas. El amor los sigue acompañando, aunque extraña el olor a batallas y a sagrada sangre derramada.
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