miércoles, 14 de noviembre de 2007
Fuiste futuro, fuiste vacío
Todos mis discos, todas mis fotos, algunos libros (los que quedaban) y mis últimos zapatos, todos me dejaron ayer. Finalmente mi casa fue vaciándose lenta pero insistentemente. Ayer, sobre la noche también, se fueron desprendiendo de mí, todos los recuerdos donde estaba feliz. Algunas de mis mejores risas, que se habían resistido al principio, también me dijeron adiós. 67 alegrías, 26 "te quiero", 12 esperanzas de un futuro mejor, los nombres de mis hijos, las ganas de buscarlos, mis deseos de hacer feliz a alguien, mis ganas de empezar 234 días, desperté sin todos ellos. Durante esta mañana, fui perdiendo mi capacidad de escuchar el corazón que tenia, se borraron todas las palabras que empiezan con "C" y hay algunos colores que no puedo mirar. El cielo no es mas celeste, sino tiende mas bien a una noche vacía y una luna que poco amor inspira. El amor, también lo perdí en algún momento, y también la verdad. La paz, que había sido la primera en dejarme, no volvió. El hambre, el sueño, el ingenio, y el arte. Mi sentido de la perdición, de la búsqueda, mis ganas de encontrar, mis cosas perdidas, las caras conocidas, los caminos recorridos, los refugios, los infiernos y los cielos. Todos fuera de mi. Y en este momento, mientras trato de recordar que fue lo que me vacío, voy dejando en mis ultimas líneas, las pocas palabras que puedo y quiero escribir, y antes de terminar, la ultima lagrima deja mi cuerpo. Ahora no soy mas que un envase vacío. Sin ganas de dejar de serlo. Sin ganas de ser feliz. Vacío de sentimientos. Un árbol viejo, de raíces muertas, donde ni siquiera los pájaros mas desamparados interrumpen su caminar. No hay ya sombra en mi, porque no hay sol que me ilumine. El mayor defecto de la muerte, es el no preguntar el momento indicado. Si pudiésemos elegir cuando morir, la muerte seria un verdadero alivio.
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